El paso de los años trae consigo cambios fisiológicos esperables en la salud masculina. Entre ellos, el crecimiento progresivo de la glándula prostática, una condición habitual conocida como hiperplasia prostática benigna que afecta a la gran mayoría de los hombres a partir de los 50 años.
En una entrevista concedida al diario Clarín, el Dr. Norberto Bernardo abordó cómo esta afección impacta en la rutina diaria de los pacientes y remarcó un mensaje clave: aunque el paso del tiempo sea inevitable, convivir con molestias al orinar no debe asumirse como algo normal.
Señales de alerta para prestar atención:
- Chorro miccional débil o entrecortado.
- Dificultad o demora para iniciar la micción.
- Pausas involuntarias o goteo al finalizar.
- Necesidad de levantarse más de dos veces por la noche a orinar.
- Impulsos repentinos e impostergables de ir al baño.
Detectar estos síntomas a tiempo y realizar una evaluación urológica adecuada permite implementar tratamientos modernos adaptados a cada paciente, devolviendo el confort y mejorando significativamente su bienestar cotidiano.
